¿Por qué en estos tiempos de porno gratis por todo el internet, distribuido por grandes corporaciones, con reconocidos nombres en ellos, un proyecto como Pornorama intenta cobrar por su porno?

La respuesta está en los hábitos que como asiduos consumidores de porno tenemos. Estamos acostumbrados a que en los tubes de porno elegimos los videos que el algoritmo nos ofrece, sin cuestionar sus valores de producción, sin mayor conocimiento de sus creadores. La tecnología con la que estos grandes cuentan les da conocimiento de qué has visto, cuánto tiempo lo has visto, cuándo adelantaste y qué has buscado y usa esa información para mostrarte más de ese contenido en su página de inicio cuando ingresas a los sitios, lo cual fortalece tendencias como el juego de roles de incesto o sexo con mujeres inconscientes por alcohol, pero ¿es esto lo que verdaderamente queremos ver?  Nos hacen pensar que estamos eligiendo pero la realidad es que ellos ya eligieron por nosotros lo que nos excita. Tu deseo está en las manos de los grandes monopolios del porno.

Aquí la importancia de proyectos alternativos de porno que nos ofrezcan opciones reales y creativas de saciar nuestro deseo, con más concordancia con nuestra realidad y con nuestras expectativas que como consumidores tenemos y que lejos están de lo que los algoritmos arrojan. Pero para que esta industria en crecimiento pueda seguir existiendo y siendo una opción en el infinito mundo de la pornografía necesita y merece apoyo, viéndolo desde el ángulo de sustentabilidad. ¿Cómo una industria puede existir si nadie está pagando por ello? Detrás de las producciones de porno alternativo existe un esfuerzo colectivo, desde las personas detrás de cámaras hasta los actores y actrices en ellos, que como cualquier trabajador merece un pago y que además dan la cara ante el estigma del trabajo sexual. Porque trabajo sexual es trabajo. Y este está siendo llevado a existir en los límites del playground digital.

Tu pago será retribuido con producciones con una justa representación del deseo, que cuidan sus procesos creativos y sobretodo a las personas que participan en ellas. Producciones que incluyen la sexualidad de aquellas personas que son olvidadas por el porno convencional y con una propuesta descolonizante, procurando ser una referencia mexicana y latinoamericana en los proyectos de porno alternativo existentes en el mundo.